17 enero 2018

Paul


Hola lectores del inframundo.

Luego de la intensa reseña de ayer, que con toda franqueza me fue algo complicada a la hora de exteriorizarla, creo que nos merecemos una pausa para ir con otra película que, si bien también tiene trasfondo que hace pensar, es más ligera a la vista y ayuda enormemente a relajar la mente. El día de hoy hablaremos de Paul y su llegada a nuestro planeta.
Quiero comenzar destacando el buenísimo trabajo de animación que hicieron. Para una película que se suponía no debía ser precisamente buena, su animación es aceptable con creses. Aunque supongo que debo decir que era yo personalmente quien no esperaba demasiado al ver la película, es por eso que justo ahora, después de años de su estreno, es que me he armado de valor para verla. Entonces, volviendo a lo que nos compete, me parece que su animación es mejor de lo esperado, sobre todo para una película de comedia. En todo el filme no hay nada digno de ser minimizado, sino todo lo contrario. Se esmeraron en darle un buen físico a Paul quien, al final de cuentas, es nuestro protagonista.
Como es de esperarse, para los que ya tienen una noción de lo que va la cosa, Paul es una película sobre un extraterrestre que extrañamente cae en nuestro planeta. Como el resto, viene en paz. Aunque tiene esa particularidad de que lleva en nuestras tierras tanto tiempo que le es terriblemente normal beber cerveza y hablar nuestro lenguaje. Como no quiero decirles nada más, sólo diré que el personaje tiene toda la actitud del mundo en un solo ser de otro planeta. Por si fuera poco, tiene unos coprotagonistas de lujo. Son dos personas aparentemente insignificantes, esos geeks que tienen problemas con los UFOs y están bien seguros de que los ven en cada esquina. Ese par, como dictan los cánones, al creer en todo eso de los OVNIs, acompañaran a Paul para buscar una forma de regresarlo a su galaxia.
Uno de los personajes que más me han gustado es el de la fanática religiosa. A mi ver es la clave de toda la película. La conocemos casi al principio y acompaña a Paul junto con los dos humanos en su aventura e intento de regresar a casa. Su participación es primordial porque expresa todo el pensamiento de una sociedad particular. Por un lado nos da esa vista del fanático religioso y, por el otro, nos lleva de la mano de todas esas personas que ponen la ciencia como su prioridad. Lo mejor de todo este asunto es que, dentro de ese intento de imposición mental sobre la teología, los escritores lo manejaron de tal manera que argumentan más que molestar. Lo hacen de una forma respetuosa para con quienes son creyentes y, más que nada, al final, le dan un cierre totalmente ambiguo a la disputa que uno puede –como debe de ser –terminar creyendo lo que le dé la gana. Esta manera de pensar, o mejor dicho, de expresar lo que se piensa respecto a un tema tan controvertido, es lo que más me ha gustado de la película. Lo hacen con cierto respeto y sin el afán de ofender a nadie en ningún momento. Es un punto que pocas películas de esta temática logran hacer.
Haciendo un paréntesis diré que Seth Rogen –a quien adoro con locura en mi ser mortal –tiene mucho de este ser existencialista en sus películas, siempre procurando llevarlo todo con un humor algo oscuro por momentos pero con una moraleja ambigua que nos dejará pensando sobre todo y nada al mismo tiempo. Si no han visto muchas de sus películas como director o productor, se lo recomiendo ampliamente porque dentro de toda su broma, sarcasmo y malas palabras, el hombre expresa un punto que pocos abordan y procura dejarnos algo de libre albedrío intentando dar en el proceso argumentos medianamente factibles sobre tal o cual tema. Aunque, como una advertencia general, diré que sus películas no son para niños y que cualquier adolescente que quiera verlas procure ir más allá de los chistes tontos, de lo contrario la película no tiene demasiado sentido.
Volviendo a Paul, su fotografía vale la pena con creses. Si bien es algo muy común de nuestra época, Paul nos muestra que se puede hacer mucho con tomas sencillas. No se necesita demasiado para expresarse de buena manera y los directores de este filme nos lo demuestran. Y tiene el extra de que la mayoría de sus primeros cuadros son tan graciosos que vale la pena verlos un par de veces al día.
El final es algo que llama la atención. No les diré el cómo ni el cuándo, pero les puedo decir que tiene un giro inesperado en grande. Es un final que pone todo en su lugar de una forma que hace a la película valer la pena. Es algo no muy esperado para una película de esta índole. Se supone que si es graciosa no debería tener mucho contenido pero la verdad es que Paul tiene de ambos y hace que todo el conjunto se amolde. Personalmente ya tengo la película entre mi escaso pero glorioso repertorio.
Para terminar, recomiendo esta película a todos los adolescentes y adultos que quieran pasar un rato tan divertido que no recordarán ni la obligación de comer palomitas. También para todo aquel que quiera pensar profundamente sin darle demasiadas vueltas a la misma idea ya que esta película es sencillísima y no por eso menos significativa. Es entretenida, te deja una enseñanza, te hace pensar sobre tu lugar en el mundo y tiene toda la significación de la amistad acompañada de una buena trama. ¿Qué más piden? Pero si necesitan más, también tiene a un dúo de la comedia británica que no se puede comparar con ningún otro. ¿Qué esperan para verla? Y, a los que ya la vieron –sin dar spoilers -¿qué les pareció? A que es buena, ¿verdad? Dejen sus experiencias en los comentarios y nos leemos mañana.


Saludos enormes,


16 enero 2018

Coraline

Autor (es): Neil Gaiman.
ISMB: 978-84-9838-237-2
Género: Fantasía.
Editorial: Salamandra.
Número de páginas: 155 páginas.
Saga: No.
Sinopsis:Al día siguiente de mudarse a casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante.
Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior.



Hola de nuevo mis queridos inmortales. El día de hoy les traigo la reseña de un libro que en lo personal quería leer desde hace mucho tiempo. Para esto he de hacer un par de confesiones. La primera es que no he visto la película pero en cuanto lo haga prometo pasar a dejarles el VS. La otra es que pretendía leerlo en inglés pero las ansias me ganaron y sucumbí al único tomo que pude obtener para navidad. Mi última confesión radica en el problema –o ventaja –de todo lector con problemas mentales: leí el libro entero en un día. Aunque tampoco es un pecado en forma pues, siendo sinceros, el libro es relativamente corto pero no por eso menos sustancioso. Así pues, comencemos con una nueva reseña.



Intentaré recurrir a la objetividad aunque, lo aclaro, tengo la seguridad de que mucho de mi fan interno abogará por Gaiman. Como siempre, sus historias son originales dentro de todo el cliché que se pueda encontrar, porque me he topado con varias personas que dicen que los tiene. De cualquier forma, Coraline no es la excepción a la regla. Neil Gaiman nos sitúa en una Inglaterra atemporal para contarnos la historia de una niña ignorada por sus padres, Coraline, cuya edad es desconocida pero por su madurez bien se puede identificar un adulto con ella. El punto es que Coraline puede ser todos y nadie al mismo tiempo, un chico, un muchacho, un adulto joven, un adulto e incluso el recuerdo de algún adulto mayor. Cualquier persona que se sienta inadaptado en este mundo tan poco creativo e imaginativo.



Ya que hice una introducción de nuestro personaje principal, me parece justo que hable un poco sobre los personajes que nos introducen en el libro. Como ya dije, Coraline es la representación de todas esas personas fuera de lugar, esas gentes que tenemos ideas brillantes pero poco valoradas porque no son funcionales. ¿A nadie le parece importante lo que le gusta un gato? Pues a Coraline sí. No sólo le importa, sino que también se lo pregunta. Además, presta atención a los consejos de las ratas y asuntos semejantes. En contraparte, como debe de haberla, tenemos a sus padres y algunos otros adultos que no la entienden. Personas que están tan inmersas en sus “cosas importantes” que no se detienen dos segundos a disfrutar los pequeños momentos y a las personas que las rodean. Haré un pequeño paréntesis para decir que por momentos me sentía leyendo un tanto de El Principito o una Alicia en el país de las maravillas un tanto siniestra pero no por eso menos educativa. Es en este punto donde Gaiman procura darnos un poco de humanidad en una manera un tanto indirecta.



Haciendo referencia a la ilustración –real y metafórica –de la novela, he de alabar al autor y su ilustrador. Los dibujos que se encuentran al inicio de cada capítulo son totalmente como el texto. Tienen el toque justo de infancia mezclado a partes iguales con terror a mirar tras la puerta. No hay otra manera de describirlo. Mientras que los dibujos nos dan una pequeña entrada de lo que podríamos encontrar en el capítulo, Gaiman traza una historia que no se pierde en ningún momento. Es una especie de cuento largo de hadas en el que las brujas tienen el protagonismo. Como siempre su forma de relatar las cosas hace que uno se sienta ahí en ese momento, justo frente a Coraline, admirando y sintiendo lo que ella. Logra en pocas palabras una empatía tal con pocos detalles que el lector se puede internar rápidamente en el texto y el mundo que la imaginación del autor nos trazan.



En aspectos generales del libro puedo decir que es hermoso a la vista. No hay más. Desde la portada (original o la de la película, yo tengo la segunda), es algo hermoso de ver. Los capítulos están acompañados por ilustraciones que son iluminadoras para el texto que se nos viene encima. Los capítulos son cortos y concisos, lo que nos mantienen todo el tiempo al filo del asiento, siempre queriendo más. Como lector he de admitir que fue una experiencia sumamente entretenida leerlo, no es para nada aburrido y, si quieren una razón más para leerlo, les diré que es una maravillosa aventura que nunca –al contrario de Coraline –nos aburrirá.



Como ya venía mencionando un par de párrafos arriba, he de decir que el libro no es sólo la aventura que uno puede observar en la superficie. Dije que me recordó un tanto a Saint-Exupery porque Gaiman también da una crítica un tanto particular sobre esa idea de madurar. Mientras que muchos creen que crecer implica dejar de imaginar, Gaiman, al igual que el autor de El Principito, nos dice que no siempre es lo esencial. ¿Por qué un niño no puede tener la razón? ¿Por qué un niño debe dejar de divertirse para madurar y pagar las cuentas a tiempo y cómo se debe? ¿Es realmente madurar olvidar cómo divertirse? Este tipo de cuestiones existenciales y de vida son las que nos ilustra Gaiman, en las que nos deja pensando cuando terminamos la lectura.



-No –corroboró el gato. –Vosotros, las personas, tenéis nombres porque no sabéis quiénes sois. Nosotros sabemos quiénes somos, por eso no necesitamos nombres.



Además, Gaiman cuenta con algo increíble que se deja ver a lo largo de todos sus libros, pero siempre de una forma diferente entre uno y otro: el héroe incomprendido que también es cobarde. Sí, maneja en Coraline una heroida que tiene miedo día y noche, que no puede cerrar los ojos con calma para dormir pero se aferra a pequeñas cosas para seguir adelante. Sus recuerdos son lo que la hace fuerte dándonos así, como lectores, un personaje al que aferrarnos en cada paso. Nos dice que se vale sentir miedo, que no está mal, pero que también es posible hacer las cosas con miedo. Esto, me parece, es un punto clave. Dice al lector que cualquiera, en cualquier punto del mundo, sea cual sea su situación, aún con miedo, puede ser un héroe. Es esto, desde el inicio, lo que crea una empatía tal con el lector que el libro entero se vuelve entrañable.



Ya para terminar, he de decirle que le recomiendo este libro a todos. Si se es niño, es una maravillosa historia de terror a la que enfrentarnos, una aventura para enfrentar nuestros miedos. Si se es adolescente o adulto joven, es un inicio para nunca olvidar de dónde venimos y hacia dónde vamos. Si se es padre, es un manual indirecto de cómo ver a nuestros hijos, de educarlos de la mejor manera y, más que nada, un instructivo que nos enseña cómo no dejarlos de lado. Para el adulto mayor es, y siempre será, una maravillosa aventura digna de analizarse, si se apetece. En general, se lo recomiendo a todos. Sin peros ni letras chiquitas. Se lo recomiendo hasta esas personas que comienzan con la lectura y piensan que toda ella es aburrida. Creo que sobre todo a ellos.



Sin más por decir, me despido hasta mañana en nuestra entrada diaria por un mes y les pregunto a todos ustedes, mis lectores inmortales, citando las palabras de Coraline:



… ¿Dónde estaría la gracia si tuviese todo lo que quiero? Es eso y nada más, ¿y después qué?



Saludos enormes,


15 enero 2018

Mother!

Hola de nuevo, mis lectores del inframundo.
¿Qué tal van hasta el momento? ¿Se lo están pasando genial? Porque yo, sí. Me emociona mucho leer sus comentarios y, como es de esperarse, responderlos. Además que, gracias a Matías, vamos al día con nuestro reto de una entrada diaria por un mes. ¿Emocionados de saber si lo cumpliremos? Quiero suponer que sí, pero ahora que se atraviesa la escuela –porque hoy es mi primer día de clases en este nuevo semestre –bien podría complicarse un poco el asunto. Como sea, saben que siempre estaremos por aquí aunque sea para decir hola. Y sin más, comencemos con esta reseña.
Mucho se ha dicho en las redes sobre esta película protagonizada por Javier Barden y Jennifer Lawrence, y lo cierto es que desde hace tiempo quería decir unas cuantas cosas yo también, pero no tenía demasiada seguridad de cómo. Pero bueno, ahora he venido a hacerlo porque todas las reseñas que he leído hasta el momento han sido algo…, ambiguas.
Hablando en términos generales sobre la fotografía, la película es maravillosa. Lo principal son las imágenes y todas están tan bien hechas, cuidadas y tomadas que la historia fluye de la manera en que debe. Además, por si fuera poco, nos ofrecen buenísimos cuadros. Todo en la imagen de esta película es importante, desde las sombras, los espacios, la oscuridad. Aquí les recomiendo enormemente que presten demasiada atención a cada toma y cada segundo del filme porque, si bien se puede seguir la trama perdiendo una u otra escena, todas son relevantes y completan un cuadro que es simplemente digno de ser admirado.

Por otro lado tenemos los personajes. Les adelanto que no se mencionan nombres en ningún momento pero que en cada segundo queda claro quiénes son si se les pone la atención suficiente. Esto me lleva a recordar una mención importante. Esta película no es para cualquiera. Muchos no la entienden y otros tantos se ofenden al verla. Por su connotación religiosa y todo lo que puede llegar a hacer pensar a las personas, muchos la ven como algo ofensivo. Aquí he de decir que quien sea que quiera verla deberá tener un criterio amplio, además que deberá prestar atención al contexto que rodea cada personaje. Para alguien de poca edad –sin querer excluir a nadie –puede ser complicado seguir la trama o procesar una cantidad de información tan grande como la que se nos da en tan poco tiempo. Pero bueno, volviendo al tema de los personajes, me parece que cada uno fue interpretado de buenísima manera. No hay otra forma de decirlo. Son personajes que todo el mundo conocemos, aunque sea de forma indirecta, y no necesitan demasiada presentación para que los reconozcamos. No sé si se pueda decir al respecto que tienen un trasfondo interesante, excepto el interpretado por Javier Barden, pero eso ya son cosas más personales; lo que sí puedo aclarar es que su interpretación fue tan buena como pudo ser, sobre todo el de la mujer del amigo.
Hacer referencia a la trama es la parte complicada de la situación si pretendo no decir de qué va la película por completo. Aunque tampoco es un tema que muchos ignoren si han leído la biblia. No digo, con esto, que sea una interpretación fiel ni mucho menos. Sólo digo que la connotación es obvia desde el inicio. A su manera, los escritores y directores del filme dan su interpretación del origen y por qué del universo en un contexto actual (por no decir atemporal) que todos podemos ver con “personas” actuales. Claro que de todo esto lo que más llama la atención es el contexto que ponen respecto a toda esta historia conocida. Sí, tenemos una versión pero, ¿qué diría la tierra de ello? Más concretamente, qué diría el planeta. Alguien impuso determinados parámetros para su existencia y ella debió seguir con eso. De esta forma, conforme avanza la película, deja de tratarse por completo de un tema meramente religioso para convertirse en algo más de pensarse. Se llega a un punto de que ya no se tratan de cosas divinas, sino de cosas humanas y nuestra función en ese mundo aparentemente creado para nosotros. Los más despiertos podrán preguntarse su papel en el mundo, todo lo que conlleva por medio de las metáforas visuales que nos da la película. Cada palabra tiene un significado, no pierdan ninguna. Si bien no dice las cosas de manera textual, es un hecho que todas y cada una de las palabras son precisas y expresan perfectamente cada punto y cada cuestión que debería ser hecha.
Como leen en mi reseña, para mí es algo complicado explicarme respecto a la película en general, a su función y su contexto. Por eso no me queda más que decirles que este filme no es para todos. No digo que sea precisamente para personas brillantes, pero sí para gente despierta que quiera buscar las señales ocultas que nos llevan a determinadas conclusiones. Como es de esperarse, sólo se la recomiendo a las personas con la mente de verdad abierta, a gente que quiera un gran misterio que develar con una moraleja final que nos dejará pensando sobre nosotros mismos, si es que lo hemos interpretado todo como es debido. Además, les advierto que no es nada sencilla de ver. Tiene imágenes sumamente fuertes, y no me refiero sólo a desnudos o sangre, sino a asuntos morales también complicados y difíciles de digerir para una mente común.
En pocas palabras, esta es una buenísima película que vale la pena pero no es para cualquiera.
Ahora les toca a ustedes, desde luego. A los que no la han visto ¿les llama la atención? Y a los que ya la vieron, sin dejar spoilers, ¿qué opinan de Mother y todo lo que ha desatado desde el año pasado?


Saludos enormes,


Pájaros Negros

Autor: Lucila Varise.
ISBN: 9789871882670
Género: thriller.
Editorial: Hojas del Sur.
Número de páginas: 256.
Sinopsis: Seis amigos en una quinta los últimos días del verano. Un eclipse de luna. El paso de un cometa. Un ritual. Y nada ni nadie vuelve a ser lo que era.


Gracias a la autora por enviarme el ejemplar.


Reseña: Pájaros Negros es la segunda novela que leo de Lucila Varise, tras Almas Nocturas (cuya reseña pueden encontrar en este mismo blog), y puedo decir que se nota la evolución en muchos aspectos de su escritura, mientras que otros mantienen su signo de identidad, pero ¿me gustó tanto como su anterior libro?, los invito a leer la reseña para descubrirlo.

La historia gira alrededor de Lola, una joven amante de todo el tema esotérico, y de su grupo de amigos, con quienes deciden pasar el fin de semana en la quinta de Lucas, uno de ellos. La primera noche, Lola lleva a cabo un ritual para poder, en principio, moverse a través de distintos planos (¿multiverso?), y a partir de ahí... todo cambia.


"Las cadenas son sólo una ilusión y pueden liberarse cuando uno afronta sus peores pesadillas."

La historia me recordó en muchos momentos a las clásicas películas "slasher", no tanto por la presencia de un psicópata asesino, sino por lo del grupo de amigos encerrados en un lugar donde no tienen ni idea de lo que pasa. Nunca había leído algo así, y me sorprendió bastante, obviamente para bien.

Había momentos en que me costaba entender qué estaba pensando, y eso es un rasgo que comparte con Almas Nocturas, ya que si bien en este caso la narración es lineal, nos cuenta lo puramente necesario para que tengamos ganas de seguir leyendo más y más, hasta lograr comprender el puzle que es la trama, que en apariencia parece complejo, pero, al llegar al final, vamos a ver que todo estaba claro desde mucho antes. Eso sí, nunca me termina de convencer a nivel personal que a veces la trama sea algo confusa, soy más de esos casos en que se nos cuenta todo.


"Hay quienes aprenden a lidiar con las pérdidas y logran, con el tiempo, atenuar el dolor."

Los personajes son variados y es difícil no reconocer a alguno de nuestros amigos en ellos. Tenemos a Pili, la estudiosa, Rochi, la más fiestera, Félix, el deportista... Todos son muy definibles e interesantes, además de que cada uno tiene una importancia vital en la trama, no son simple relleno.

El final... bueno, la verdad que quedé sorprendido. No puedo decir mucho para no hacer spoilers, pero es increíble cómo la autora logra dar un giro que hace que muchos cosas cobren sentido.


"Sabés que es exactamente así como empiezan las películas de terror, ¿no?"

Resulta imposible leer el libro y no imaginarse que estás viendo una película, acá se nota que la autora es guionista. Al igual que Almas Nocturnas, me encantaría ver este libro adaptado de manera cinematográfica algún día.

Para finalizar, Pájaros Negros es un muy buen thriller, que recomiendo a aquellos que busquen un libro corto y disfrutable, también a los fanáticos de las películas slasher.



14 enero 2018

Bright

¡Mis queridos inmortales!

Hoy vengo a ustedes tras una fantástica noche de cine porque me he topado en Netflix –plataforma a la que no recurro con frecuencia –una joya de la ciencia ficción. Pero vayamos por partes para explicarles cada punto importante o destacable de esta película que está dejando al mundo mágico y a la Tierra Media, de cabeza.

Desde el inicio Birght nos bombardea con la trama general de su historia. Nos mete en su mundo sin duda o reparo de la situación. Existe el mundo mágico, existen los orcos, hadas, duendes, elfos, y todos esos seres que creíamos irreales. Por si fuera poco, también existe una leyenda sobre “El señor oscuro” que eventualmente se levantará y regresará al poder. De ahí en más, dudo que se necesite demasiada información respecto a esta película. Aquí haré un paréntesis para decir algo que me comentaron. Hubo una queja de un allegado a mí que no entendía muchos puntos de cómo la humanidad había llegado a esta parte de la historia. A su ver, era necesaria una pre cuela para entender la película actual. En respuesta a eso sólo diré que la vean con mucha imaginación. No siempre es necesario que nos digan cada respiro de la persona, cada segundo de su vida, si esto no es Twilight. Muchas veces es suficiente con centrarnos en la historia e ir juntando las piezas del puzzle. Bright es este caso de película. No necesariamente se necesita saber toda la historia para disfrutar la película. Todo lo contrario, si uno compra el mundo que nos venden y se centra en el filme, es una trama sumamente disfrutable.

El soundtrack fue algo que me impactó mucho del filme. De inicio a fin la película está llena de buena música. Cada momento tiene su playlist particular y el juego de las cámaras, además de la edición de escenas slow motion, crean todo un ambiente que nos lleva al momento. Tiene ese toque urbano que nos proporciona la policía con esa magia momentánea. Todo en su soundtrack nos dice que pusieron empeño en hacerlo, elegirlo y editarlo. Esto, como es de esperarse, ayuda muchísimo a la trama ya que nos envuelve todavía más –de ser posible –en la historia y todos esos acentos y cambios que maneja la trama. Una que, por cierto, no es para nada lineal.

Físicamente la película cuenta con muchos aciertos. Vamos de una caracterización de los orcos y elfos (los que más aparecen en escena) hecha de una manera brillante. Todo actor tuvo una caracterización tal que no se le reconoce como humano hasta que leemos su nombre en los créditos. Además, la animación es buena para una película de la que, al menos yo, no esperaba mucho. Las hadas, los hechizos y todos esos elementos fantásticos que no serían posibles sin una pantalla verde, tuvieron tanto detalle que uno no duda de su existencia. Con toda franqueza, me ha gustado a sobremanera visualmente esta película. Y no sólo por esto, sino porque también se esmeraron con la fotografía. Nos entregaron una serie de imágenes dignas de wallpaper que serán inolvidables para varios de nosotros.

Volviendo a los términos técnicos, diré que el guión es glorioso. Todos los diálogos representan perfectamente toda una cultura, toda una esfera social de las muchas que se manejan en la película. Incluso la creación de los idiomas y su interpretación me ha gustado mucho. No logré identificar si están basados en otras películas o en serio le han puesto tanto empeño como para crear uno nuevo; pero el punto es que se han esmerado al respecto. Eso sí, al menos en la versión que yo vi no contaba con subtítulos para esos idiomas, cosa que me parece un ligero error. En esos momentos uno se perdía un poco de la historia e intentaba seguir el hilo lo mejor que podía. El punto bueno a este respecto es que, a pesar de esas pequeñas lagunas, la película no perdió su intensidad ni desvió un solo segundo la trama. A veces incluso las acciones físicas de los personajes ayudó a entender ciertos aspectos de las conversaciones que se ignoraban.

Ahora, ya casi para terminar con esta reseña, quiero hacer hincapié en varios aspectos sobre un mismo tema que me han gustado muchísimo sobre la trama ya que la película trata de un tema muy actual procurando mezclarlo con la magia. Lo diré tal cual es porque no me gusta andarme con rodeos. Bright trata sobre el racismo y las personas marginadas. Para muestra el comentario que hace el amigo policía de Ward, el humano Rodríguez respecto a lo perseguidos que siguen siendo los mexicanos.  Esto particularmente me llegó por mi nacionalidad, desde luego, y porque el Sheriff tiene razón. Claro que en el filme todo ese odio hacia las razas se centra en el estereotipo de los orcos. A lo largo de la ficción los orcos han sido siempre el enemigo, por lo tanto, cuando quieren vivir como gente normal en Los Ángeles, éstos son apartados de la gente importante –los elfos –para que no causen problemas ni maten personas. Y es aquí donde nos topamos con Jakoby, el compañero orco de Ward para sus rondas como policías. El pobre hombre lo único que quiere hacer es cambiar el mundo desde su pequeña perspectiva y se topa, paso a paso, con personas que quieren echar todas sus expectativas por tierra. Pretenden inculparlo de asuntos en los que jamás se vio inmiscuido y, al final del día, demuestra ser mejor persona, mejor humano, que los humanos mismos. Jakoby echa por tierra los estereotipos del orco malo protegiendo a las personas que lo tratan como basura, además deja de lado esa idea del ser sobrenatural que es tonto pues nuestro policía favorito habla varios idiomas mágicos y nos lo demuestra durante todo el filme.

En lo personal, le recomiendo la película a todos. Así, a secas. Es un buenísimo filme con un trasfondo y una trama que, si se le presta atención, nos dejará pensando a todos. Esto mezclado con buena música e increíble caracterización, me parece que es una fórmula ganadora para Netflix. Espero, de verdad, que hagan una saga de esto porque, bien llevada, se puede volver de culto. Lo que soy yo, ya tengo la película en mi archivo personal para degustarla cuando tenga la oportunidad o ganas de una fantástica y bien contada aventura.

Ahora les toca a ustedes, véanla y pásense a comentar qué tal les ha parecido. O, si es el caso y ya la vieron ¿qué opinan de Bright?


Saludos enormes,